Área de supervisión de profesionales

Intervenimos desde el trato persona a persona, pero a menudo nos olvidamos de nosotros mismos. La competencia profesional sustituye la persona (“los asuntos personales se quedan en casa”) y el servicio a la otra persona pasa por responder con una ayuda basada en los recursos materiales, técnicos o profesionales, que mantienen sine die la situación de dependencia de quien pide ayuda y la sensación de frustración de quien ayuda.

Entendiendo que lo que ayuda es la relación . El ayudar pasa por humanizar el encuentro y basarlo en una determinada forma de estar conmigo y con el otro o otra, un vínculo amoroso realmente ayudador.

Como profesionales, que queremos establecer una relación de ayuda, no podemos dejar de atendernos como personas activas en la relación y contemplar todos los elementos presentes, incluidos la propia relación, entendiendo que ella es la concreción de la ayuda.

Aprendemos a manejarnos sabiendo que seguro que transmitimos, a quien en ese momento necesita ayuda, la propia capacidad para atendernos, darnos cuenta de las situaciones que nos ocupan, manteniendo un contacto con el entorno sano, auto-apoyado y interdependiente.

Bajo estas premisas ofrecemos acompañar a los terapeutas y a los profesionales de la relación de ayuda en un espacio individual y grupal para darnos cuenta de:

  • Cómo mi manera de ser obstaculiza la resolución eficaz y satisfactoria de mi tarea como profesional y responsabilizarnos.
  • Las propias potencialidades en todo aquello que nos pasa (no solo en lo que nos explicamos que nos pasa) y,
  • De los asuntos personales que aparecen en las cuestiones profesionales.

Al mismo tiempo, revisamos técnicamente la tarea profesional en sus aspectos conceptuales y metodológicos, para mejorar la eficacia de las intervenciones.

 

Coordinadora Natatxa Molina